Para esta cátedra, los estudiantes y las estudiantes son sujetos y sujetas de cultura portadores/ras de saberes y prácticas que les permiten interrogar, interactuar, aprehender, cuestionar, reelaborar los contenidos y prácticas que son propias de la universidad. 

    Solamente a partir de su reconocimiento y valoración es posible establecer los lazos que permiten desarrollar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por esta razón, las clases se planifican a partir de diagnósticos iniciales que permiten evaluar los conocimientos previos referidos a la historia de cada alumno como lectores/escritores de textos fundamentalmente académicos. 

     Pero además, en cada clase se sostienen actividades que indagan cuáles son los saberes que van construyendo a lo largo de las treinta horas de clase.